lunes, 31 de agosto de 2015

El faro escondido


A las cinco de la mañana nos despierta Carmen. Esta vez me toca bajar a mí. No quiere nada, nada más que un cuento. Yo muerto de sueño le doy a elegir, como siempre, entre poema, narración clásica o recuerdo de mi infancia. Escoge recuerdo. Busco uno rápido y nocturno.

Desde la terraza del dormitorio de mis padres se veía el mar y el faro de Cádiz, con su ritmo de luz. Me recuerdo con mi padre, mirándolo. Ambos sin la parte de arriba del pijama y sintiendo la brisa. Mi padre me explicaba los vientos de la noche, del mar a tierra al principio, de tierra a mar en la madrugada. 

Pero crecieron los pinos. Ahora no se ve, desde la terraza, más que bosque verde. A mí no me importa, porque saber que detrás está el faro es otra luz. Si cierro los ojos, puedo verla. ¿Puedes verla, Carmen? Pero se ha quedado dormida. ¿Podré enseñársela a mis hijos, esa luz escondida?


domingo, 30 de agosto de 2015

Una tristeza bastante deliciosa

MARSELLA (Lluvia de verano) 


 Llueve sobre Malmousque, 
sobre el Castillo d’If, sobre las islas, 
entre las casas y en los acantilados, 
y en los trajes de baño 
que debieran secarse en el balcón 
cerca de los geranios.   

Llueve sobre Malmousque; 
comenzó antes del alba 
esa crepitación ajena al sol. 

Y es de una tristeza bastante deliciosa, 
con ese olor a mar mojado, 
pensar en lo que debiera haberse 
hecho y ya no se hará. 

Abandonados todos los proyectos, 
en la luz pobre y la prisión del agua 
del cielo, nace una especie de 
libertad interior blandamente deseada. 


[De Louis Brauquier, trad. Marie Christine del Castillo]

Desde que Marie Christine me enseñó este poema, he estado mirando al cielo. Todo agosto esperando la lluvia, y al fin el cielo me ha dado lo que esperaba de él en el momento justo, el último domingo. Qué maravillosa crepitación ajena al sol que nos recuerda que hay una tristeza bastante deliciosa. Justamente hoy, antes de que lloviese, me hablaba en la orilla un amigo de lo que quería haber hecho y ya no hará. Ahora le asombrará verse tan exactamente retratado. Como a mí.

Lo bueno


Lo bueno es lo bueno 
que vuelve la pena. 
Cuando estoy melancólico, no hay nada 
que no me conmueva.

[A Carmen Oteo, en el artículo]



viernes, 28 de agosto de 2015

Cervantes vs. Montaigne


No sólo Shakespeare leía a Montaigne, también Cervantes, diría. Dice el señor de la Montaña, hablando sobre el miedo y sus efectos:


Y Cervantes, medio en broma, medio en serio, arremete defendiendo el valor hispánico. No es el miedo, es el heroísmo y sus ansias (o sea, todo lo contrario) lo que transforma exactamente lo mismo en lo mismo.


¿Quién nos iba a decir que don Quijote no estaba arremetiendo solo contra las ovejas, sino guiñándonos un ojo tras las rejillas de la visera del yelmo? Los pastores, me temo, que no captaron la intertextualidad. De haberlo hecho, quizá no habrían tirado tantas piedras...


jueves, 27 de agosto de 2015

Donde no me reprimo del todo


Es ahora una lucha diaria para no llegar aquí como un abuelete a contar las gracias de mis hijos. Pero al menos dos, que, como son verbales, tienen una excusa.

Quique me dice: "Papá, ¿a que 'pompi' es la forma educante de decirlo?" Y me pasmo de lo bien usado que está el lenguaje. Porque nadie, por muy educado que sea, dice 'pompi' sino  en el papel de educador, y ya está.

A Carmen le señalo el árbol de la entrada y le enseño: "El laurel, Carmen, es el árbol de los poetas..." "Y el cola-cao con galletas / es la comida de los atletas", me contesta, muy seria.


miércoles, 26 de agosto de 2015

Historia secreta del mundo, de Emilio Gavilanes


Como me cogió en pleno test de Aron, retrasé la entrada del Barbero del rey de Suecia sobre el último libro de Gavilanes, y no la hice coincidir, como tenía previsto, con el artículo conmemorativo. 

Aquí están los recortes: 

* 
La primera vez que Homero declama su poema en esta isla. La primera vez que escuchan esta escena. Nadie sabe cómo va a acabar. 
* 
Pero dejarse morir es como darse muerte. 
* 
[animales en un barco]… en las oscuras bodegas, sin saber que al otro lado de las tablas se desliza, silencioso, el mar. 
* 
[Garcilaso] Escribir un poema es inferior a inspirarlo. 
* 
[Relato LA RENUNCIA.] Vísperas de un nuevo combate. Muchos de los que hoy están aquí no volverán. Quizá esta vez tenga suerte y él sea uno de ellos. […] Íñigo de Loyola ignora que está a punto de renunciar a su desaparición. 
* 
Reza: Señor, durante el combate voy a estar muy ocupado. Aunque me olvide de ti, no te alejes de mi lado. 
* 
[Trafalgar] Daniel Hardy, un marino inglés, muere pensando que están perdiendo la batalla. 
* 
[Viaje por una provincia del interior] Son el ataúd de su pequeño, que un día habrá de resucitar. 
* 
El mundo es un secreto a la vista de todos. 
* 
Ser bueno, añade, realmente bueno, conscientemente bueno, exige inteligencia. Un tonto no puede ser bueno. Un santo no puede ser tonto. 
* 
Señor, si nos pudieses conceder que también resuciten los objetos, que también resucite todo lo que ha estado con nosotros y no tenía alma… 
* 
Epitafio cementerio de Gales: “Yo era el novio de Branuyn. Qué extraño no seguir vivo. Yo era inmortal”.
 
[La tristísima historia de La pequeña deshollinadora, dickensiana y bellísima.] 
[Una hazaña pasiva. El heroísmo de no vengarse, que nadie veía.]
*
[La poesía flota. Tras una descripción vivísima de las botellas de vodka en el río] Hoy también pospone suicidarse. 
* 
Lo más difícil de una historia es saber dónde comienza. 
* 
No necesitó morir para ser olvidado. 
* 
Como el ejército recluta tropas entre las tribus del desierto, a veces se entrecruzan distintas jerarquías. Durante el día el soldado Siyet, de la tribu dominante de los rgueibat, acata sin rechistar las órdenes de su cabo Ahmed, que pertenece a una tribu inferior. Pero al llegar la noche se restablece el orden natural y Ahmed sirve el té al aristocrático Siyet, que ocupa el lugar principal junto al fuego nocturno. 

martes, 25 de agosto de 2015

Lo de Arthur Aron (Set 3/3)

Rematemos

Set III
25. Di tres frases usando el pronombre “nosotros”. Por ejemplo, “nosotros estamos en esta habitación sintiendo…”

Nosotros nos preguntamos si ha sido buena idea contestar este test y hasta dónde llegan los límites del pudor y cuándo la sinceridad se convierte en una táctica cosmética...
Nosotros, en cambio, estamos seguro que la introspección y el conocimiento personal son de las mejores cosas que uno puede hacer por los demás.
Nosotros, contando en la primera persona del plural a Santo Tomás, sabemos que "toda verdad, la diga quien la diga [y donde sea, añado yo], viene del Espíritu Santo.
26. Completa esta frase: “Ojalá tuviera alguien con quien compartir…”.
¡Qué felicidad! De ese comienzo, piense en lo que piense, me sobran siempre el "ojalá" y el subjuntivo... Tengo con quien compartirlo todo.
27. Si te fueras a convertir en un amigo íntimo de tu compañero, comparte con él o con ella algo que sería importante que supiera.
Más pronto que tarde voy a defraudarte. Cuando ocurras, no te sientas mal ni te apenes por mí. Será mi culpa y lo aceptaré con una sonrisa, porque estoy acostumbrado. La amistad es una admiración depurada por la aceptación y, por eso, vale tanto.
28. Dile a tu compañero qué es lo que más te ha gustado de él o ella. Sé muy honesto y dile cosas que no dirías a alguien a quien acabas de conocer.
El tomismo me vuelve a dar la respuesta hecha a pesar de las dificultades técnicas en las que estamos haciendo esta encuesta. Lo que más me gusta de ti es que seas, que estés, que existas.
29. Comparte con tu interlocutor un momento embarazoso de tu vida.

El embarazo es el estado habitual mío. Recuerdo cientos, porque encima la vanidad herida es memoriosa. Pienso en cuando he escrito o defendido en clase cuestiones equivocadas o en equinas meteduras de pata. Contaré el más antiguo porque es el que me ha acompañado, poniéndome colorado a cada recuerdo, desde más tiempo. Era yo pequeño y venía a mi casa un invitado ilustre. Mis padres (que los conozco) le hablarían de mi seriedad y de mis ganas de conocerle. De modo, que mientras ellos tomaban el aperitivo y yo apuraba unos minutos antes de irme a la cama, estábamos juntos en el cuarto de estar. Yo, recién duchado, muy peinado, con una batita cruzada y unas zapatillas redondas y acolchadas. Por algún problema de intendencia mis padres salieron del cuarto y yo quedé sólo con el ilustre. En la tele empezaba una película en blanco y negro. En ese momento, ponían las letras del título: Dinner for two. Yo levanté muy serio el índice y traduje: "Dinero para dos". La cara de estupefacción del invitado, cuarenta años después, no se me ha olvidado. Quizá por aquello le tengo una manía tan arraigada a la televisión encendida durante las reuniones y las comidas.
30. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de alguien? ¿Y a solas?

La última vez que lloré delante de alguien, abrazándole, fue con Joselo padre, en el funeral de Joselo. La última vez que lloré solo fue hace dos días, viendo de nuevo este vídeo. Creí que no se me saltarían las lágrimas, porque se me saltaron la primera vez que lo vi y venía prevenido y tampoco es para tanto. Pero ni así:

31. Cuéntale a tu interlocutor algo que ya te guste de él.
Bueno, ahora estoy pensando en algunos que sé que estáis leyendo esto y me gusta, no, más, me pasma, no, no, más, me deslumbra, no, no, no, más, mucho más, me sostiene y me anima vuestro interés y vuestra paciencia. No sé si sois conscientes de hasta qué punto este blogg lo escribimos a medias entre todos.
32. ¿Hay algo que te parezca demasiado serio como para hacer broma al respecto?

Estoy con Chesterton: "Es absolutamente inútil y absurdo decirle a un hombre que no debe bromear con los objetos sagrados. Es inútil y absurdo por una cuestión muy sencilla: porque no hay objetos que no sean sagrados. Cada instante de la vida humana es tremendo". Del mismo modo que el único pecado que no se perdona es aquel contra el espíritu, la única broma prohibida es la que no tiene gracia. Hay que ir caso por caso, pero las manidas, las chistosas, las crueles y las rimas fáciles lo tienen difícil.
33. Si fueras a morir esta noche sin posibilidad de hablar con nadie, ¿qué lamentarías no haber dicho a alguien? ¿Por qué no se lo has dicho hasta ahora?
Gracias. Lo digo constantemente, pero nunca es bastante.
34. Tu casa se incendia con todas tus posesiones dentro. Después de salvar a tus seres queridos y a tus mascotas, tienes tiempo para hacer una ultima incursión y salvar un solo objeto. ¿Cuál escogerías? ¿Por qué?
El móvil. Para llamar a los bomberos. No es solamente una broma. Mi casa, mis libros, los cuadros, los muebles también son mis seres queridos.
35. De todas las personas que forman tu familia, ¿qué muerte te parecería más dolorosa? ¿Por qué?
Ésta, querido Arthur Aron, es una pregunta de mal gusto, y no me parece muy delicado por tu parte hacérsela a alguien que está gratis et amore. ["Pero las reglas, querido EG-M, las pongo yo, y como ves tengo un vivo interés por la muerte, lo que a ti tendría que extrañarte menos que a nadie..."] Por otra parte, Arthur, parece que escogiendo alguna le restas dolor a las otras... ["Sí, te reconozco que... ¡Pero no me confundas, y contesta!"] Bien, la muerte más dolorosa sería la de mis hijos, porque, instintos aparte, tienen menos vida hecha que dejarle a la muerte. Los demás, empezando por mí, ya hemos hecho cosas o hemos tenido la oportunidad de hacerlas. Entre los múltiples motivos por los que el aborto me repugna especialmente, hay que contar éste: segar de raíz la vida, sin darle opciones. Respirar, tomar el sol, marcar un gol de balonmano, tener amigos, las castañas asadas... Todo eso merece la pena. ["Te has vuelto a ir por las ramas, Enrique, pero esta vez te lo disculpo."]
36. Comparte un problema personal y pídele a tu interlocutor que te cuente cómo habría actuado él o ella para solucionarlo. Pregúntale también cómo cree que te sientes respecto al problema que has contado.

Yo no llego ni a la mitad de la mitad de las cosas no ya que quiero hacer sino que tengo que hacer. O no las hago o las hago regular, que es peor. Tendría que decir que "no" a tres cuartos de mi vida, pero no sé. Lo siento como una opción diabólica: entre suicidarme (renunciar) o morirme (por aplastamiento). ¿Tú qué harías o, mejor dicho, porque seguro que así estamos todos, tú que haces?